Un año suele ser como medida, poco o mucho tiempo, depende para què.... Para tù ausencia, fue muy largo, doloroso, inicialmente inaceptable, con la rebeldìa del amigo que te necesita, el recuerdo diario de tù persona, en cada situaciòn, en cada vivencia.
Las personas como vos no mueren, perduran en el corazòn de aquellos que las aman, pero hay momentos en que necesitaria verte y contarte cosas que pasan, como lo hacia cuando viviamos esta vida terrenal juntos en la Comunidad , metidos en un proyecto comùn, con una visiòn que compartiamos y por la cual luchamos intensamente, pero no estàs..., lamentablemente no estàs.
Tù vida y tu amistad, fue un regalo inigualable para mi y aunque muchas veces te agradecì el don de tù amistad y todo lo que me ayudastes en mi crecimiento como persona, siento la necesidad de volvertelo a decir, porque temo haberme quedado "corto". Gracias Fer por tù cercania, por tus consejos, por tù alegria, por haber llevado adelante una Comunidad de puertas abiertas, donde todos teniamos posibilidades de llevar adelante nuestra vocaciòn.
Se que estàs junto a Dios, me consta, gracias por escuchar mis oraciones e interceder para que sean escuchadas, gracias le doy a Dios por haberte puesto en mi camino, tengo el dolor de haberte perdido y tengo el honor de haberte conocido.
Quererte por siempre
Olvidarte jamàs
Pablo
sábado, 15 de agosto de 2009
Aniversario de tu Pascua

Un año atrás el Doc. Alassia, los demás médicos del Sanatario Mitre, con su ciencia y su técnica, dijeron la última palabra sobre Fernanda: “no hay más nada que hacer, el final esta cerca, cuestión de días, horas”… Ellos hicieron todo lo que la ciencia y la medicina son capaces de conseguir sobre la vida humana.
Estamos seguros de que todos se esforzaron por alargar la vida de Fernanda. Y su última palabra ha sido triste y dolorosa: “ya está”… y anotaron día y hora de la muerte…
Pero la última palabra de Dios es: ¡Vive, vive para siempre!
La esperanza es la gran fortaleza que tenemos los cristianos. De una manera sencilla nos dice Jesús en el Evangelio: "me voy a prepararles un lugar, para que donde estoy Yo, estén también ustedes". Nuestra meta definitiva es la misma de Jesús. Ahora está y vive resucitado y nos prepara un lugar para cada uno de nosotros.
Señor y Padre de bondad, Tú nos has regalado la vida como un cántaro lleno de agua fresca que nos sirve para caminar por esta tierra. Hoy el cántaro se ha roto, ya gastado, y el agua de la vida se derrama y corre como un río de gracia y amor hacia tu encuentro. Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón no descansa plenamente hasta encontrarte definitivamente en el cielo. Sabemos que has recibido ya a Fernanda. Sabemos que le has dado un abrazo de amor, que goza para siempre de Tu amistad y comparte tu Felicidad con todos tus hijos.
Gracias, Padre de bondad, por sentarla a tu lado en el hogar caliente de tu casa: el cielo.
Fortalece nuestro caminar y nuestras búsquedas, para seguir adelante con fe y esperanza. Ayúdanos a no caer en el desánimo y el cansancio. Haz que caminemos juntos y unidos hasta volvernos a encontrar todos en el cielo que es nuestra casa definitiva. Amén
Estás siempre conmigo y sigo queriendote tanto.
Hna. Laura
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