Ayer se cumplieron tres meses......
No te olvido Fernanda, jamàs te olvidarè....
Supimos construir una amistad inquebrantable, siento que estâs a mi lado en cada instante de mi vida, cuidandome, orientandome....
En estos dìas encontrè algo sobre la amistad, representa lo que yo encontrè en vos.
"Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo. Ese alguien que te hace reir sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas. Ese alguien que te convence de que hay una puerta lista para que tú la abras. Esa es una amistad eterna... Cuando estás triste y el mundo parece oscuro y vacío, esa amistad eterna levanta tu ánimo y hace que ese mundo oscuro y vacío de repente parezca brillante y pleno. Tu amistad eterna te ayuda en los momentos difíciles, tristes, y de gran confusión. Si te alejas, tu amistad eterna te sigue. Si pierdes el camino, tu amistad eterna te guía y te alegra. Tu amistad eterna te lleva de la mano y te dice que todo va a salir bien. Si tú encuentras tal amistad te sientes feliz y lleno de gozo porque no tienes nada de qué preocuparte. Tienes una amistad para toda la vida, ya que una amistad eterna no tiene fin."
Dios mio, cuidala mucho y ya que estàs muy cerca de ella, dale otro abrazo de mi parte, decile que la extraño muchisimo....
Pablo Suàrez
domingo, 16 de noviembre de 2008
15 de Noviembre... tercer mes
La Iglesia nos dice que debemos orar por nuestros seres queridos que nos han precedido a la Casa de Dios, y no una vez, sino siempre. Por eso, cada 15 es una oportunidad para elevar con más intensidad nuestra oración al Señor por el descanso eterno de Fernanda. Les comparto la oración de ayer.A ti, Jesús, vida nuestra, dirigimos nuestras súplicas.
Tú, que resucitaste a Lázaro del sepulcro. Escúchanos, Señor.
Tú, que llamaste a la vida al hijo de la viuda de Naín Escúchanos, Señor.
Tú, que despertaste del sueño de la muerte a la hija de Jairo. Escúchanos, Señor.
Tú, que resucitaste del sepulcro, vencedor de la muerte. Escúchanos, Señor.
Tú, que eres la resurrección y la vida. Escúchanos, Señor.
A ti, Jesús, Señor, que quisiste compartir nuestro dolor, dirigimos nuestras súplicas.
Tú, que resucitaste a Lázaro del sepulcro. Escúchanos, Señor.
Tú, que llamaste a la vida al hijo de la viuda de Naín Escúchanos, Señor.
Tú, que despertaste del sueño de la muerte a la hija de Jairo. Escúchanos, Señor.
Tú, que resucitaste del sepulcro, vencedor de la muerte. Escúchanos, Señor.
Tú, que eres la resurrección y la vida. Escúchanos, Señor.
A ti, Jesús, Señor, que quisiste compartir nuestro dolor, dirigimos nuestras súplicas.
Tú, que lloraste ante el sepulcro de tu amigo Lázaro. Ten compasión de nosotros.
Tú, que sudaste sangre en Getsemaní. Ten compasión de nosotros.
Tú, que sufriste la agonía de una muerte de cruz. compasión de nosotros.
Invoquemos con toda confianza a Cristo Jesús.
Tú, que sudaste sangre en Getsemaní. Ten compasión de nosotros.
Tú, que sufriste la agonía de una muerte de cruz. compasión de nosotros.
Invoquemos con toda confianza a Cristo Jesús.
Señor, ten piedad y escucha nuestra oración por tu hija Fernanda
Acuérdate, Señor, de tu hija Fernanda que en el bautismo fue sepultada en la muerte de Cristo para resucitar con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la confirmación fue ungida por el Espíritu de Jesús resucitado. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la eucaristía, memorial de la pascua de tu Hijo, fue alimentada con el Pan de la vida. Acuérdate, Señor, y ten piedad
Que muriendo al pecado por la penitencia fue devuelta a la vida en Cristo Jesús. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que ungida con el óleo de los enfermos ha recibido el germen de la salud eterna. Acuérdate , Señor, y ten piedad.
Que ha muerto con Cristo, para vivir con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Santa María, que permaneciste junto a la cruz de Jesús. Ruega por nosotros.
Señor, ten misericordia de Fernanda. La verdadera fe la unía, aquí en la tierra, a tu pueblo fiel. Que tu bondad la una ahora al coro de los ángeles y elegidos.
Dios de misericordia y de amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestra querida Fernanda. En esta vida Tú le demostraste tu gran amor; y ahora que ya está libre de toda preocupación, concédele la felicidad y la paz eterna.Su vida terrena ha terminado ya; recíbela en el paraíso, en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas, sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo,y con el Espíritu Santo para Siempre. Amén
Acuérdate, Señor, de tu hija Fernanda que en el bautismo fue sepultada en la muerte de Cristo para resucitar con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la confirmación fue ungida por el Espíritu de Jesús resucitado. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la eucaristía, memorial de la pascua de tu Hijo, fue alimentada con el Pan de la vida. Acuérdate, Señor, y ten piedad
Que muriendo al pecado por la penitencia fue devuelta a la vida en Cristo Jesús. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que ungida con el óleo de los enfermos ha recibido el germen de la salud eterna. Acuérdate , Señor, y ten piedad.
Que ha muerto con Cristo, para vivir con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Santa María, que permaneciste junto a la cruz de Jesús. Ruega por nosotros.
Señor, ten misericordia de Fernanda. La verdadera fe la unía, aquí en la tierra, a tu pueblo fiel. Que tu bondad la una ahora al coro de los ángeles y elegidos.
Dios de misericordia y de amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestra querida Fernanda. En esta vida Tú le demostraste tu gran amor; y ahora que ya está libre de toda preocupación, concédele la felicidad y la paz eterna.Su vida terrena ha terminado ya; recíbela en el paraíso, en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas, sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo,y con el Espíritu Santo para Siempre. Amén
Vos, Señor, que podés... ¡¡abrazala fuerte de mi parte!!
Hna. Laura
domingo, 2 de noviembre de 2008
Conmemoración de los FIELES DIFUNTOS
Pensar en la muerte o hablar de ella, es algo que a todos nos cuesta y nos cuestiona. Es un misterio, como es la vida. Todo lo que implica de sufrimiento y pérdida de personas, de afectos, humanamente nos produce un rechazo. La fe no nos suprime el dolor, pero si nos da la esperanza, la seguridad, de que un día nos reencontraremos con esas personas. La celebración de Todos los Santos y la de los Fieles Difuntos tienen algo en común, nos deben recordar que para los creyentes todo tiene sentido en el misterio Pascual de Jesús. Son son celebraciones de VIDA y ESPERANZA. Hoy la Iglesia nos invita a rezar por nuestros seres queridos, no con un corazón abatido o desalentado, sino con la certeza que nos viene de la FE, con la confianza de saber que un día también nosotros participaremos de la Promesa Eterna que nos hizo el Señor. Les comparto el texto de esta canción (desconozco la música y el autor) cuya letra nos anima y fortalece:Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino que aunque morimos no somos carne de un ciego destino.Tú nos hiciste, somos tuyos. Nuestro destino es vivir siendo felices contigo sin padecer ni morir.Cuando la pena nos alcanza por un hermano perdido,cuando el adiós dolorido busca en la fe su esperanza, en tu palabra confiamos, con la certeza que Túya le has devuelto la vida, ya lo has llevado a la luz.Cuando, Señor, resucitaste, todos vencimos contigo,nos regalaste la vida, como en Betania al amigo.S i caminamos a tu lado no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos, una vida más clara y mejor.
Reza la Iglesia: "El alma de los fieles difuntos (aquí se nombra al ser querido) por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén. Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la Luz que no tiene fin. Descansen en paz. Amén". Recemos por FERNANDA esta oración. Hoy ella necesita de nuestras plegarias. Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarlos, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna.
FER, creemos que ya estás con el Señor... ¡y estás también con nosotros!
Aún sigo extrañándote mucho
Hna. Laura
sábado, 1 de noviembre de 2008
Solemnidad de TODOS LOS SANTOS
Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario. Por eso nos regala esta solemne fiesta de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo. Multitudes de santos desconocidos por nosotros pero amadísimos de Dios. Entre ellos pueden haber familiares nuestros, amigos, vecinos...El día de la Misa en la Villa 21, a un mes de la Pascua de Fernanda, el Padre Pepe nos dijo refiriéndose a ella, “que teníamos que ser capaces de reconocer a los SANTOS que caminaron entre nosotros”. Hoy es la festividad de Todos los Santos, de todos aquellos que nos precedieron en el camino hacia la Casa del Padre y que hoy interceden por nosotros, porque gozan de la presencia de Dios. Hoy recuerdo especialmente a Fernanda…
El año 2008 es el año de Madre Antonia María Verna. Ciertamente, nadie duda, de la Santidad de nuestra Fundadora. Fernanda no solo celebró su Pascua el día de la Virgen sino que lo hizo en el año de nuestra Fundadora. ¡Signos de Dios para nosotros que aún caminamos aquí!
Por eso los invito a leer y meditar las lecturas que hoy nos acerca la Iglesia, son “bálsamo para el alma, una caricia del cielo”…: Ap 7,2-4.9-14. / Sal 23 / 1Jn 3,1-3 / Mt 5, 1-12ª
Sabemos que al celebrar esta fiesta estamos celebrando a aquellos hermanos nuestros que, por su vida y compromiso con el Evangelio, han alcanzado la santidad. Ellos son los anónimos, esa muchedumbre que los evangelios nos muestran que seguía a Jesús. Pero también debemos reconocer que celebramos nuestra vocación. Estamos llamados a esa santidad, la santidad cotidiana, anónima, solitaria, silenciosa. ¿Cómo ser santos hoy? A veces pensamos que debemos multiplicar actos de piedad o penitencias, ritos, cultos, largas horas de oración, cumplimientos de leyes, etc. No está allí la santidad si no vivimos las bienaventuranzas, si no tenemos un corazón humilde que despliega misericordia entre sus hermanos y que es capaz de ser perseguido por vivir el Evangelio. Así lo entendió y lo vivió FERNANDA...
Recordémosla hoy, en el día de Todos los Santos, por sus virtudes y sus ejemplos… y no solo en el día de los Difuntos… miremos de ella aquello que la asemejó a Jesús, y pidámosle que interceda por nosotros que aún caminamos en la tierra. Pensemos en tantos hermanos que nos han precedido a la Casa del Padre, en nuestra Fundadora; para que experimentando el amor de Dios, como ellos lo hicieron, lo expresemos en un servicio humilde y desinteresado a todos aquellos que nos necesiten.
¡Acordate de nosotros de Fer, vos que estás cerquita del Señor!
Hna. Laura
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
