La Hermana Fernanda, nuestra querida Fer, fue, siempre, un claro ejemplo del hacer - sentido y comprometido - por sobre el simple decir, sin, por eso, nunca, dejar de estar constantemente dispuesta y presente a través de su amplia, cálida y generosa sonrisa así como con la palabra amable, sincera y auténticamente cristiana.Fue – sigue siendo – referencia y ejemplo de testimonio inserto y centrado en la persona humana, su tiempo, historia, realidades y anhelos.
Su profunda vocación religiosa y su comprometido accionar humano se juntaron y centraron preferentemente en los más carenciados, a quienes se entregó con un amor y dedicación que no conoció de renuncias, mas allá de las humanas decepciones que siempre intento entender y trascender.
Su amor hecho acción prefirió, siempre, la realización a la idealización.
Nos enseñó – nos sigue enseñando – con un testimonio que la trasciende a ser fecundos en nuestro accionar, rescatando con alegría y gozo nuestras realizaciones por sobre nuestras frustraciones y debilidades humanas.
Dios, seguramente querida Fer, ahora te guarda y cobija en lo más profundo de su amante corazón. Desde ese lugar seguinos ayudando a llevar a cabo nuestra Misión como siempre lo supiste hacer vos: con compromiso, autenticidad, perseverancia, humildad, y constante, alegre y renovado amor.
JUAN SOTO

No hay comentarios:
Publicar un comentario