domingo, 16 de noviembre de 2008

15 de Noviembre... tercer mes

La Iglesia nos dice que debemos orar por nuestros seres queridos que nos han precedido a la Casa de Dios, y no una vez, sino siempre. Por eso, cada 15 es una oportunidad para elevar con más intensidad nuestra oración al Señor por el descanso eterno de Fernanda. Les comparto la oración de ayer.
A ti, Jesús, vida nuestra, dirigimos nuestras súplicas.
Tú, que resucitaste a Lázaro del sepulcro. Escúchanos, Señor.
Tú, que llamaste a la vida al hijo de la viuda de Naín Escúchanos, Señor.
Tú, que despertaste del sueño de la muerte a la hija de Jairo. Escúchanos, Señor.
Tú, que resucitaste del sepulcro, vence­dor de la muerte. Escúchanos, Señor.
Tú, que eres la resurrección y la vida. Escúchanos, Señor.

A ti, Jesús, Señor, que quisiste compartir nuestro dolor, dirigimos nuestras súplicas.

Tú, que lloraste ante el sepulcro de tu amigo Lázaro. Ten compasión de nosotros.
Tú, que sudaste sangre en Getsemaní. Ten compasión de nosotros.
Tú, que sufriste la agonía de una muerte de cruz. compasión de nosotros.

Invoquemos con toda confianza a Cristo Jesús.

Señor, ten piedad y escucha nuestra oración por tu hija Fernanda
Acuérdate, Señor, de tu hija Fernanda que en el bautismo fue sepultada en la muerte de Cristo para resucitar con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la confirmación fue ungida por el Espíritu de Jesús resucitado. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que en la eucaristía, memorial de la pascua de tu Hijo, fue alimentada con el Pan de la vida. Acuérdate, Señor, y ten piedad
Que muriendo al pecado por la penitencia fue devuelta a la vida en Cristo Jesús. Acuérdate, Señor, y ten piedad.
Que ungida con el óleo de los enfermos ha recibido el germen de la salud eterna. Acuérdate , Señor, y ten piedad.
Que ha muerto con Cristo, para vivir con él. Acuérdate, Señor, y ten piedad.

Santa María, que permaneciste junto a la cruz de Jesús. Ruega por nosotros.

Señor, ten misericordia de Fernanda. La verdadera fe la unía, aquí en la tierra, a tu pueblo fiel.­ Que tu bondad la una ahora al coro de los ángeles y elegidos.
Dios de misericordia y de amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestra querida Fernanda. En esta vida Tú le demostraste tu gran amor; y ahora que ya está libre de toda preocupación, concédele la felicidad y la paz eterna.Su vida terrena ha terminado ya; recíbela en el paraíso, en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas, sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo,y con el Espíritu Santo para Siempre. Amén

Vos, Señor, que podés... ¡¡abrazala fuerte de mi parte!!

Hna. Laura

No hay comentarios: