viernes, 17 de octubre de 2008

Desde aquí, mi recuerdo.

“ Disfrutè tanto, tanto cada parte y gocè tanto, tanto cada todo que duele algo menos cuando partes, porque aqui te quedas de algùn modo” (Silvio Rodriguez)

Cuando una persona es y ha sido muy significativa para alguien ,dificilmente este, puede expresar con palabras lo que siente hacia ella. A mi me pasa asi…
Es muy dificil todavia para mi pensar en la ausencia de Fernanda, tal vez por que estoy lejos, tal vez porque tenia la esperanza de volverla a ver a mi regresso…
He leido cada uno de los mensajes que han escreto y la verdad me conmueven pero tambien me animan en este camino, porque solo se puede recordar asi a alguien que ha decado una huella en la vida de “un otro” y Fernanda ha marcado la vida de cada uno de nosotros. Ojalà Dios me regalase el don de vivir asi… apasionadamente cada momento de mi existencia!
Yo queria contarle, me paremia justo tacerlo, como aqui se hablaba de ella: “ cercana, fuerte, autentica, amable de gran solidez”, eran las palabras que se repetian en las hermanas cuando se referian a Fernanda…
Yo queria contarle, queria que lo supiera, queria expresarle mi admiraciòn, queria decirle que su testimonio me daba coraje para seguir caminando tras las huellas de Jesùs…. Mi carta llegò tarde…. Justo el dia de su partida.
Creo justo compartir las muestras de afecto de las hermanas, misioneras y laicos de aqui.
Me parece justo contar que Fernanda aqui en Italia tambièn se hace presente a travès del recuerdo afectuoso y agradecido de quienes la conocieron.
Hago tambièn yo memoria de su paso por mi vida, especialmente en los comienzos de la Familia Verniana. No puedo olvidar, no debo tacerlo, la fuerza de sus palabras, la convicciòn de sus actos, la pasiòn con la que hablaba de Cristo, de Madre Atonia, la iglesia y de nuestra vocaciòn en ella…
No puedo olvidar la ultima vez que hablamos, como desde su sufrimiento me anima a seguir adelante, “porque vale la pena darlo todo”…
Las personas como Fernanda no pueden ni deben ser olvidadas. Necesitamos una “memoria viva para que todo lo bueno que dejò en nosotros no quede como un simple recuerdo, nos debe servir para continuar desde el lugar de cada uno, aquello por lo que ella como tanto otros hermanos nuestros vivieron y lucharon: “la expansion del reino de Dios”

Creo que ella intercede por nosotros porque ya contempla la gloria de Dios.!
Gracias Fernanda por tu vida entregada. Decia el padre Alberto Hurtado: “ hay que dar hasta que duela”. Vos lo diste todo hasta el final!

Uky

(Lucrecia Manrique, novicia argentina)

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