Les comparto el mail que envió Eduardo, el hermano menor de Fernanda, desde Santa Fe, en el que expresa su sentir y agradecimiento.
Hna. Laura con profunda emoción leí las palabras vertidas en la página de mi amada hermana Maria. Nada podrá mitigar el dolor y el vacío que dejó en mi vida, guardo de ella los momentos de felicidad de nuestra humilde y feliz infancia, siendo yo casi un niño ingresó a la congregación pero el tiempo me hizo sentir feliz, por que esa era su felicidad, esa era su vocación. Es verdad que no tendremos que bajar la mirada para verla en su lecho, ni siquiera elevarla al cielo por que María esta dentro nuestro, en los corazones de mi familia, de UD. de todas las hermanas en la Fe y de todos aquellos que en todo momento demostraron sentir verdadero amor a ella, quiero que en mi nombre y el de mi esposa Gladys, mis hijas Macarena y Ariela lleve nuestro agradecimiento a todo aquellos que amaron a mi hermana, estaremos siempre agradecidos. Maria vivió para servir a los demás, dio todo de si para los más humildes, no derramaba lagrimas de consolación, sangraba su corazón para ayudar al prójimo, quedara grabada en mi retina y en mi mente por siempre las muestras de amor de la gente de su querida “villa”, la comunidad educativa, amigos, comunidad verniana, los testimonios dados son por demás elocuentes. A todos, a quienes nos conocieron, a quienes no conocemos pero sabemos amaban a Maria Fernanda, desde lo más profundo de nuestros corazones, les estaremos eternamente agradecidos.

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